Síntesis del año: ¿Cómo se crea en el caos (interno-externo)? yo-nosotras 

 De Malena Pallas - La Presencia de la palabra

Los años se van sucediendo como una invitación del calendario gregoriano para darle continuidad a un registro del movimiento vital universal. Pero, sucede otro tiempo: el interno. Otro reloj que va marcando su propio despliegue y girando en sus singulares, y misteriosas manivelas. Había una certeza en este año: que el proceso de acompañamiento en la escritura con Esther, iba a continuar. Porque teníamos un libro en el horno, porque ella estaba preparándose para hacer un viaje y teníamos que organizarnos en los tiempos, porque teníamos un propósito claro: que las palabras salgan del papel, que se generara esa ansiada comunicación que integrara a las otras, además de al nosotras. Este año iniciamos dándole vida a tres personajes de mujeres: Martita, Estela y Elba, con el deseo de desarrollar junto a ellas, una permanencia narrativa en tres historias diferentes entre sí, pero con puntos de encaje, en común. Como la historia de todas las mujeres, tejidas con el mismo hilo. La búsqueda de “llegar”, de que las palabras “lleguen a todas”, nos invitaba a buscar nuevas formas creativas de contar entre tanta narrativa sensacionalista, y ante un contexto donde todo parece destruirse en este país, donde la crueldad y las diferencias en los sectores más vulnerables se impone. ¿Por qué escribir en un mundo que está prendido fuego, que se cae, que lo vemos deshacerse entre nuestras manos? Para salir de la dramática cotidiana y crear lo nuevo, y seguir creciendo: armamos este espacio transicional - esta isla entre nosotras que permite que emerjan estas nuevas imaginaciones. Dos horas de trabajo que integran una media hora de asociación libre, donde intercambiamos sobre lo que nos pasa, cómo nos sentimos, qué imágenes estamos habitando en la actualidad y luego, nos ponemos en tarea, más específica, más técnica, pero con la tierra fértil de haber estimulado la palabra y el vínculo. El caos externo se hizo carne en mí, también y mi cuerpo empezó a dar señales de padecimiento, el pánico creció hasta no poder salir a la calle, la sombra apretó el cuello y la angustia se volvió el núcleo central de la narrativa. Y ahí, estuvo Esther. Seguíamos creando, leyendo los símbolos y reflexionando sobre las posibilidades que te habilitaba “el crear una nueva visión de la realidad”. Fue la primera que me dijo: “vos no estás enferma, no estás rota, estás expandiendo tu conciencia” e hizo unos gestos sobre cómo se ampliaba la tapa de la cabeza cuando una se lo permitía. Me contó sus historias personales, seguimos caminando de la mano por los terrenos pantanosos que proponía el reloj de este tiempo, sin miedo. Porque estábamos juntas. Creciendo, navegando más allá de los límites socialmente impuestos entre generaciones, entre roles. Ella fue una guía y un sostén en la oscuridad, mientras gestionamos la materialización del libro, entregándoselo a una correctora ortográfica, mientras se realizaba la maquetación, el diseño en la misma imprenta donde se iban a reproducir sus copias. Un trabajo en red que no perdió nunca la calidad humana y amorosa de nuestros encuentros. Y también aparecieron los miedos a la frustración, las ansiedades, el temor a la exposición, a la mirada de lxs otrxs, los famosos fantasmas del pasado que siempre vienen a tocar la puerta y dejarnos tiesas como una estatua, queriendo impedir la transformación, y, sin embargo, se los alojó, se les dio un lugar en la mesa, se convirtieron en palabra. Cambiamos el encuadre, los días, el horario, nos fuimos flexibilizando y adaptando a las nuevas circunstancias, pero ni el camino ni el propósito cambió. Con Esther, todo adquiere un significado y un sentido muy profundo. Incluso lo aparentemente sencillo o pequeño. Le seguimos dando lugar al vínculo que habilita, transforma, repara y, sobre todo, crea. Confiamos - desafiando todas las experiencias previas que aseguraban las trincheras de nuestra desconfianza - y surgió el alumbramiento de lo nuevo. Nos dieron el sí en una de las librerías históricas feministas más importantes de CABA. Lo presentamos en un encuentro muy conmovedor, entre amigas y personas valiosas que pusieron su voz para acompañar tus palabras. Me hace muy feliz sabernos cerca, ahora somos parte indeleble de nuestro camino. Juntas somos más fuertes, más poderosas, nos potenciamos y esa para mí es la cualidad poco conocida del “amor”. Circulan invitaciones, un nuevo proyecto de entrevistas, propuestas de presentaciones por zoom, nuevas líneas se van abriendo y eso da cuenta de lo que se mueve, que hay resonancia en el afuera, que no caminamos solas. 

Esta es la síntesis de un año de síntesis, de afilar el lápiz de nuestro propósito, de poder sacarlo a la luz y de entrar en comunicación con otras, de forma tangible. De darle un lugar en el mundo. Un año de expansión y crecimiento para ambas.

 ¿Quién sabe adónde podemos llegar con todo lo recorrido hasta acá? 

 

De Esther

El año de síntesis de esta etapa en nuestro trabajo de escritura, no solo fue una profe y su alumna, no solo fue entre amigas, no solo fue como militantes feministas.

Algo que nunca ponemos en primer lugar. Es un vínculo diferente a todos esos, pero,

a la vez, uniéndolos a todos en una estructura de relación humana profunda donde a pesar de los caos individuales cuando nos juntamos se produce una especie de magia indescriptible donde funcionó y se produjo El Libro.

Tengo claro que aquí hay “algo más”. Las ancestras nos acompañan. 

Funcionamos desde los “bordes”; cuestionando los limites impuestos por los modelos externos y nosotras, rebelándonos, confrontando, haciendo resistencia a todo lo viejo.

No funcionó la creencia sobre la diferencia de edades, la jerarquización del conocimiento. Las experiencias individuales, se fundieron en el caldero y desde allí, salió lo que somos ahora: una dupla que se entiende, se comprende, pero por, sobre todo, disfrutan del aprender juntas.

Los avances profundos que logramos en nuestros espacios, ya sean virtuales o presenciales, son de una calidad humana difícil de describir en palabras.

Culminó un año más y nosotras seguiremos mas allá de los calendarios.

 








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