Sobrevivimos desde nuestra subjetividad Zeba caminaba escondida debajo de su burka, y miraba en una esquina a hombres discurriendo y riendo a carcajadas. Disfrutaban entre ellos. Sabía con mucha precisión que ellas nunca podrían hacer lo mismo. Caminaba asustada para que no la descubrieran porque si la veían la iban a castigar en la misma calle hasta dejarla herida y sangrando sola. La ley de violencia hacia las mujeres había sido aprobada la semana pasada. Cuando Masha protestaba en las manifestaciones en contra del velo, siempre llevaba uno en su cartera. En la rebelión, se había cortado el pelo (estaba prohibido) y si se producía una corrida, tenía su refugio que era volverse a poner el velo y pasar desapercibida para que no la encarcelaran y torturaran. Mi niño estaba allí, en el suelo lleno de escombros y con una herida en la frente. El bombardeo había ocurrido unos minutos antes y tardé en recomponerme, quedé aturdida y mareada. Estábamos protegidos, pero no ...
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Estherde
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